martes, 2 de diciembre de 2008

Lo de ser cajera



La verdad, que eso de ser cajera nunca me llamó la atención. Mejor dicho: me horrorizaba. Recuerdo que me empecé a fijar más en esta profesión cuando abrieron la “Gran Superficie” que está al lado de mi casa. Veía a muchas chicas con un uniforme monísimo pasando productos por el “scanner”, cobrando, dando la vuelta, arrancando el ticket… ¡¡¡siempre hacían lo mismo!!! Encima eran compras enormes con todo tipo de productos, manejando mucho dinero y con una sonrisa a flor de piel. Siempre agradables, siempre saludando y pendientes de que no les falte cambio y de cualquier duda y queja (que hay que ver lo que te puedes encontrar en una caja…).

Siempre me preguntaba que cómo les podía gustar semejante oficio. O más bien si les gustaría y no lo harían por obligación. El caso es que pasaba el tiempo y cada vez había más superficies que necesitaban cajeras, con lo que se convirtió en la profesión del futuro (o del presente más bien). Así que estaba claro que iba a dar igual lo que se estudiase: ser cajera iba a ser la salida más segura.

A mí me aterraba semejante idea, pero viendo que cualquiera lo hace, pensé que no sería para tanto y sería cuestión de quitar el miedo; y éste solo se quita con la experiencia (me pasó con el carnet de conducir).

Lo que nunca pensé es que fuera a ser tan fácil. Una que manda C.V’s. a todos los anuncios habidos y por haber (por no hablar de los que mandas a empresas de todo tipo) y que sabe que del 99% ni te contestan; no podía dar crédito cuando me llamaron para la entrevista al día siguiente de mandar el “curriculum”. Todo fue por un anuncio que vi en la prensa de un famoso supermercado donde pedían de todo (a parte de cajeras). A pesar de tener no muy buenas referencias de esta empresa, pensé que lo mejor era probarlo por mi misma. Y bueno, lo de cajera, ya no lo vi tan horrible, debido a mi experiencia en una heladería el verano pasado. Aquello si que lo vi aterrante, pero dije que había que echarle “un par” sino quería quedarme en casa sin hacer nada por tener miedo. El primer día lo pasé fatal, pero gracias a las compañeras y a la comprensión de la gente a los pocos días ya estaba hecha. Y eso, que además de la temible caja, tuve que aprender a poner helados. Pero ya me dijeron: “Tú, a echarle morro” (eso ya lo sabía yo de mi año en Inglaterra…).

Mis principales temores a trabajar de cajera, eran precisamente la caja. En el trabajo en la heladería, vi que no tenía complicación y que, además, la vuelta te lo dice la caja (lo malo es confundirse en lo que el cliente te da).

Aquí tengo que aprender nueva caja, nuevas costumbres y trabajar de cajera “a lo bestia”. Me preguntaron que qué prefería: si caja o una sección (pescadería, carnicería…) y yo, sin dudarlo, dije que caja. Me dicen que vas rotando de puesto, para aprender de todo… De momento, ya me advierten que si falta dinero, lo tengo que poner yo… Pero, a mí la caja me parece muy entretenida, dada mi experiencia en la heladería… A ver, el primer día…

3 comentarios:

  1. Es muy bonito tu blog, eh? ^-^. Me alegro de que te hayas animado, hasta me he hecho seguidora para estar al tanto.

    Mucha suerte en tu nueva aventura!
    Un besazo.

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  2. hola, bienvenida al mundo bloggero!!! Por cierto, ¿te conozco?. Espero leer muchas más entradas tuyas en este blog e irnos conociéndonos más. Un abrazo y gracias por tus visitas

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